Las Bodas de Sangre de Federico García Lorca

Bodas de sangre es una obra escrita por Federico García Lorca en 1931 en la que la traición y los celos son los protagonistas de la historia que gira en torno a la pasión de un amor salvaje.

Inma Cuesta y Alex García como La Novia y Leonardo en Bodas de sangre
Inma Cuesta y Alex García como La Novia y Leonardo en Bodas de sangre

 

En Bodas de sangre aparecen multitud de personajes, pero uno sólo tiene nombre: Leonardo. Él es el desencadenante de toda la tragedia que Federico García Lorca escribió en 1931. Leonardo es el vértice del triángulo amoroso del que parte esta obra de teatro.

El autor emplaza esta tragedia escrita en verso en alguna zona rural de Andalucía el día de la boda de El Novio con La Novia, los protagonistas. Los antecedentes de la tragedia los encontramos en las historias de las dos familias, las cuales están llenas de desgracias.

Por una parte, la madre del novio ha perdido a su marido y a su hijo mayor asesinados con un cuchillo por defender el honor de la familia a manos de los Félix, otra familia con la que habían tenido disputas de generación en generación.

 

Respecto a la otra familia, La Novia quiere hacer feliz a su padre y contraer matrimonio con El Novio para ver fusionado el patrimonio familiar y tener hijos que trabajen la tierra, aunque en secreto ella está locamente enamorada del marido de su prima, Leonardo.

Finalmente El Novio La Novia se casan, pero cuando están celebrando el matrimonio, ella y Leonardo se fugan juntos al bosque para dar rienda suelta a su pasión. El novio, instigado por su madre, los persigue para defender su honra hasta que los encuentra y entonces, en una lucha entre ambos, los dos terminan muriendo.

La obra termina cuando La Novia va a visitar a su suegra para que le mate a ella también, ya que no tiene ningún motivo por el que vivir.

 

Según parece, la obra podría estar basada en hechos reales, concretamente en el matrimonio de Francisca Cañas Morales en el Cortijo del Fraile en Níjar, Almería el 22 de Julio de 1928, justo el día que iba a casarse con Casimiro Perez Pino, huyó con su primo del que estaba enamorada desde que era pequeña y que murió asesinado por el hermano del novio abandonado cuando huían a caballo.

Un recurso poético que utiliza el autor es la personificación de la luna, ya que ayuda a la muerte a iluminar el bosque para que El Novio pueda encontrar a los fugitivos y desencadenar el trágico final.

Cartel de "La Novia" basada en Bodas de sangre
Cartel de «La Novia» basada en Bodas de sangre

 

En 1981, Carlos Saura dirige una adaptación de esta obra de teatro protagonizada por Cristina Hoyos y Antonio Gades, dentro de su trilogia sobre el flamenco y en 2015, Inma Cuesta, Asier Etxeandia y Alex García protagonizan «La Novia»,  adaptación al cine de esta obra de teatro dirigida por Paula Ortiz y le supuso 12 nominaciones a los premios Goya 2015, entre los cuales ganó el Goya a la Mejor actriz de reparto gracias a Luisa Gavasa y el Goya a la Mejor fotografía de la mano de Miguel Ángel Amoedo.

Para terminar, esta es la escena más representativa de Bodas de sangre entre la novia y Leonardo una vez que se han fugado y saben que los persiguen para matarlos.

 

Leonardo y la novia

Bodas de sangre


LEONARDO:

¡Calla!

NOVIA:

Desde aquí yo me iré sola.
¡Vete! ¡Quiero que te vuelvas!

LEONARDO:

¡Calla, digo!

NOVIA:

Con los dientes,
con las manos, como puedas.
quita de mi cuello honrado
el metal de esta cadena,
dejándome arrinconada
allá en mi casa de tierra.
Y si no quieres matarme
como a víbora pequeña,
pon en mis manos de novia
el cañón de la escopeta.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!
¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!

LEONARDO:

Ya dimos el paso; ¡calla!
porque nos persiguen cerca
y te he de llevar conmigo.

NOVIA:

¡Pero ha de ser a la fuerza!

LEONARDO:

¿A la fuerza? ¿Quién bajó
primero las escaleras?

NOVIA:

Yo las bajé.

LEONARDO:

¿Quién le puso
al caballo bridas nuevas?

NOVIA:

Yo misma. Verdad.

LEONARDO:

¿Y qué manos
me calzaron las espuelas?

NOVIA:

Estas manos que son tuyas,
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!

LEONARDO:

¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
Porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía.
Es verdad. ¿No lo recuerdas?
Y cuando te vi de lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.

NOVIA:

¡Ay que sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
y a toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.

LEONARDO:

Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.

(La abraza fuertemente.)

NOVIA:

Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas.
Desnuda, mirando al campo,
como si fuera una perra,
¡porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.

LEONARDO:

Se abrasa lumbre con lumbre.
La misma llama pequeña
mata dos espigas juntas.
¡Vamos!

(La arrastra.)

NOVIA:

¿Adónde me llevas?

LEONARDO:

A donde no puedan ir
estos hombres que nos cercan.
¡Donde yo pueda mirarte!

NOVIA: (Sarcástica)

Llévame de feria en feria,
dolor de mujer honrada,
a que las gentes me vean
con las sábanas de boda
al aire como banderas.

LEONARDO:

También yo quiero dejarte
si pienso como se piensa.
Pero voy donde tú vas.
Tú también. Da un paso. Prueba.
Clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas.

(Toda esta escena es violenta, llena de gran sensualidad.)

NOVIA: ¿Oyes?

LEONARDO: Viene gente.

NOVIA:

¡Huye!
Es justo que yo aquí muera
con los pies dentro del agua,
espinas en la cabeza.
Y que me lloren las hojas.
mujer perdida y doncella.

LEONARDO:

Cállate. Ya suben.

NOVIA:

¡Vete!

LEONARDO:

Silencio. Que no nos sientan.
Tú delante. ¡Vamos, digo!

(Vacila la novia)

NOVIA:

¡Los dos juntos!

LEONARDO: (Abrazándola)

¡Como quieras!
Si nos separan, será
porque esté muerto.

NOVIA:

Y yo muerta.