Descubre MOMA Teatre de Carles Alfaro

Entrevistamos al director de MOMA Teatre, Carles Alfaro y con algunos miembros de su equipo para conocer a fondo a esta compañía valenciana con más de 35 años de experiencia sobre los escenarios.

MOMA Teatre

MOMA Teatre es una compañía valenciana que comenzó en 1982 bajo la dirección de Carles Alfaro y han presentado más de 20 espectáculos, la mayoria dirigidos por el propio Alfaro, al que entrevistamos para que nos cuente la historia de su compañía y su último montaje.

MOMA Teatre

Moma Teatre nace en 1982. ¿Como fueron los comienzos de la compañía?

Carles Alfaro: Como podeis imaginar en 1982 era un momento en el cual el teatro independiente había desaparecido y aún no había surgido la cobertura del teatro público ni tampoco, evidentemente, ningún tipo de ayudas. En Valencia si querías hacer algo tenías que hacerlo por tu cuenta. Organicé una conjunción de personas y nos pusimos a trabajar para crear productos propios.

¿Cual es la valoración para vosotros de estos 35 años en activo?

Carles Alfaro: Por un lado, puedes pensar que maravillosa y por otro, puedes pensar que tremenda. Cada uno le toca vivir el tiempo y el lugar que le toca. Yo creo que se han perdido bastantes oportunidades y ha sido bastante frustrante. Claros y sombras.

¿Cómo afronta el futuro de la compañía?

Carles Alfaro: Pues ahora estamos en ese punto en que estamos intentando darle un tipo de futuro donde no tener que estar dependiendo. Tenemos en marcha proyectos muy singulares, y muy personales. MOMA Teatre no sólo se ha caracterizado por hacer textos clásicos, ya que más de la mitad de las producciones que hemos hecho no son obras de teatro. Són adaptaciones de novelas, obras de creación propia, es decir, textos que no són en su origen dramaturgicos. 

¿Y el futuro del teatro?

Carles Alfaro: Hay publico para todo, y lo que yo espero es que el hecho cultural no se pierda. El entretenimiento es básico, sin diferenciar entre comercial y no comercial porque yo creo que todo devería ser comercial y rentabilizado porque eso es señal de que hay un público que tiene necesidad de consumir cultura.

¿Qué cambios habéis notado, teatralmente hablando, durante la vida de la compañía?

Carles Alfaro: Cuando nosotros empezamos no habían ni casas de cultura en los pueblos. Ahí ha habído una gran revolución de los espacios escénicos. Creo que se hace el continente pero no el contenido. Se han creado grandes infraestructuras pero no han sido capaces de vincularlos a unos presupuestos para llenarlos de contenido. 

¿De donde viene el nombre de MOMA Teatre?

Carles Alfaro: La Moma es un personaje del Corpus Christi que representa una lanza que es la virtud contra los pecados capitales y a través de la danza va venciendolos. Es un personaje que es completamente blanco, con una máscara y un velo. No viene del Moma de Nueva York. 

Si tuvierais que definir vuestro teatro en una palabra, ¿Cual sería?

Carles Alfaro: Rigor.

El último montaje de MOMA Teatre

Para conocer un poco más el proceso creativo que se ha seguido en su último montaje, La vida es sueño [vv.105-106], adaptación de la obra La vida es sueño de Calderón de la Barca, Eva Alarte, Co-Dramaturga, Poeta y Ayudante de Dirección nos ha respondido a unas preguntas.

¿Cuál es el proceso de creación que se ha seguido a la hora de montar el clásico de Calderón de la Barca?

Eva Alarte: Partimos de la esencialización a la hora de seleccionar los personajes, tomando solo los cuatro fundamentales (Segismundo, Basilio, Clotaldo y Rosaura), lo que nos permitió mantener la trama argumental y las ideas filosóficas propuestas por Calderón.
A continuación, en un contexto marcado por los intereses de estado, optamos por investigar la trascendencia del perpetuo enfrentamiento de lo individual frente a lo público, focalizando en la mirada de cada uno de estos cuatro personajes interdependientes, en sus relaciones cruzadas, en su tragedia personal y en el modo en que estas determinan sus actuaciones sociales.
A partir de ahí entramos a profundizar e enriquecer sus interrelaciones (a través de la recolocación de escenas, textos prestados de otros personajes y versos creados nuevos creados ex profeso para mantener la armonía de la nueva estructura con la poética de las estrofas originales), de manera que estas resaltaran los conflictos que mueven y retroalimentan la organicidad de los personajes. Es por ello que las divisiones espacio-temporales, que el clásico propuso, se vieron así fundidas en un tiempo y un espacio sin solución de continuidad, donde las percepciones son fruto de la posición coyuntural de cada uno de los sujetos implicados, y de las interrelaciones que este iba tejiendo o destejiendo con los demás.
Así, en este tránsito entre lo que parece cierto y lo que se antoja irreal, pudo suceder que: la celda diseñada para la represión animalesca se convirtiera en palacio; el reo se transformara en príncipe y sus carceleros en súbditos; la ley divina se revelara superstición; la bestia hiciera alarde de cordura; el cuerdo se entregara a la vehemencia; el observador fuera espiado; el sueño se confundiera con la realidad… y todo lo contrario.

 ¿Qué se ha pretendido contar y desde que punto de vista?

Eva Alarte: Nuestra propuesta aspira a dar una vuelta de tuerca a las reflexiones que Calderón plantea, a fin de actualizarlas a través de una nueva exploración que nos permite llevar a escena una propuesta catalizadora de las líneas maestras trazadas por su espíritu crítico para con la realidad social de toda época: Las sociedades cambian sus dogmas y sistemas de gobierno, pero sus controversias siguen siendo las mismas que Calderón propone. Esas dualidades inagotables son los ejes de reflexión que nos guían:
1) Libre albedrío / destino, como oposición entre las presunciones de la condición humana como resultado de la libertad de elección o del condicionamiento marcado desde su nacimiento y su hábitat (social, cultural, emotivo…); 2)Ley “divina” / ley natural, como contraste entre la imposición gubernativa generalizadora y el uso individualizado de la razón; 3) Sueño/vigilia como fértil metáfora de la dualidad inconsciencia/consciencia del propio ser, el alma, el deseo… y la incapacidad para aprehender la volátil temporalidad en la que se desarrolla la mente.

¿Qué va a encontrarse el espectador cuando vaya a ver La vida es sueño [vv.105-106]?

Eva Alarte: Deseamos que el espectador nos acompañe en este viaje interior, un recorrido poético a través de las entrañas de los cuatro personaje concatenados a los que circunscribimos el texto. Ahondamos así en un territorio fértil y rico de matices, que clarifica los paralelismos en las relaciones paterno-filiales establecidas entre Basilio-Segismundo y Clotaldo-Rosaura, las ausencias físicas o emotivas con las correspondientes contradicciones y consecuencias que implican, las atracciones de polos extremos, los enfrentamientos antagónicos…

Esperamos pues, que disfrute de la actualidad poética de Calderón, para volar más allá del lenguaje áureo, y dejar que, la atemporalidad de sus imágenes y la inteligente riqueza de sus versos, nos transporte hasta la reinterpretación de nuestro presente vital.

Confiamos en que el espectador se sumerja en el universo de La vida es sueño[vv. 105-106] para desprenderse de los prejuicios imperantes, y llegue a sentir, en primera persona, el latir de estos otros seres que nos habitan, que nos poseen por un instante, que nos hacen vivir plenamente otra realidad, que no es más que nuestra propia y descarnada realidad… ¿soñada? ¿inventada? ¿deseada? ¿vivida?

¿Qué significan los números que habéis adoptado para acompañar el título?

Eva Alarte: Se trata de la forma académica de citar versos comentados a pie de página, estaríamos pues subrayando la importancia de los dos versos citados en la obra de Calderón, el verso 105 y el verso 106:

¿Qué delito cometí / contra vosotros naciendo?

Es decir, los colocamos como apostilla al título a nuestra adaptación, para marcar el epicentro de la tragedia de su protagonista y, por ende, el de los cuatro personajes. Esta es la belleza y la actualidad de nuestro clásico: un aliento, un grito, un interrogante, un apasionante viaje al centro de nuestra emoción más íntima.

Para finalizar la entrevista con MOMA Teatre la actriz y el actor que interpretan a Rosaura y Segismundo en la obra de teatro nos han contado un poco su experiencia.

¿Cómo trabaja Carles Alfaro con los actores?

Rebeca Valls como Rosaura

Rebeca Valls: Carles Alfaro trabaja con el actor. Siempre con él. Y desde la palabra. Nunca te abandona. Trabajas tanto previamente el arco, la palabra, el personaje, el objetivo, el interior… que cuando lo pones en pie tienes una estructura con cimientos tan enorme que es imposible hundirse. Pero trabaja desde ti. Y uno tiene que DAR. Uno tiene que abrirse, significarse, identificarse, personalizar. Por eso somos creadores. Y ese intercambio es lo que más le gusta a Carles. Tiene la capacidad de ver más allá. Y a la vez es incansable y perfeccionista. Es un aprendizaje constante.

¿Que ha supuesto interpretar a Segismundo y cómo te has enfrentado a la creación del personaje? 

Alejandro Saá: Es fantástico vivir las palabras de Segismundo. Los conflictos de este personaje tienen que ver con la esencia más pura del ser humano, de cualquier ser humano, pero elevados a la máxima potencia y materializados con un nivel de belleza formal de tal calibre que la posibilidad de vivirlos en escena está entre el privilegio y la temeridad. Privilegio por el placer que supone dejarse llevar por las palabras y situaciones que propone Calderón en esa montaña rusa que es “La vida es sueño”, y temeridad por la enorme dificultad que entraña ese viaje, desde el punto de vista intelectual, emocional e incluso físico, tanto para el actor como para el espectador, que debe hacer el esfuerzo de “escuchar por primera vez” esas palabras que parecen estar grabadas a fuego en nuestro imaginario colectivo.

Alejandro Saá en el papel de Segismundo